EVITEMOS LOS CONSUMOS COMPULSIVOS

 

Muchas veces, endeudarse es un placer. Se dice que el que nada debe nada tiene, y para muchos, esta frase es muy cierta puesto que realmente son pocos los que pueden comprar sin “facilidades” o créditos. Aunque todos tenemos estilos de vida distintos, muchas veces buscamos la felicidad en lo material, y cueste lo que nos cueste adquirimos servicios o productos que en precios salen de nuestro presupuesto, y ¿qué pasa cuando endeudarse se hace adictivo?

Estudios en psicología y neurología confirman que al comprar, el cerebro experimenta sensaciones similares a las de las drogas o el alcohol. Lo vemos en ese éxtasis inicial por el placer de la adquisición, después analizamos si fue buena o mala compra, y finalmente llega la “cruda moral” que al ver el estado de cuenta nos hace jurar no volver a gastar.

En entrevista con yoinfluyo.com, Iveth Lira Esparza, psicóloga de Mente y Vida Sana aseguró que las deudas nos pueden llevar a un círculo vicioso del que no podríamos salir fácilmente, “además del problema conductual que representa, esta adicción nos lleva a la quiebra, perdemos credibilidad en pagos, los amigos y seres cercanos comienzan a alejarse y peor aún, se vive es una fuerte depresión que podría encaminar al suicidio”.

La especialista recomendó alejarse de ofertas innecesarias, “aprovechar las promociones no es malo, pero siempre y cuando el producto o servicio nos genere beneficios; cuántos de nosotros creemos tener el poder con una firma y compramos hasta lo innecesario creyendo que ‘algún día servirá’, estos gastos son los que nos estresan a la hora de ver el estado de cuenta y los adictos a las deudas viven bajo presión”.

Lira Esparza precisó que los adictos a las deudas buscan vivir con el estrés causado, “aunque liquiden sus pagos, inmediatamente caen en el mismo error de endeudarse, hacen hasta lo imposible para gastar aunque sus tarjetas estén saturadas. Antes de afectar más la salud personal, estabilidad familiar y laboral hay que acudir lo antes posible con los especialistas para tratar ese problema de conducta”.

Por otra parte, cnnexpansión.com publicó ocho consejos para no caer en este círculo vicioso que muchos viven:

Se consciente de tu situación financiera. Haz una lista de tus deudas y de su costo. Esto con el fin de que cada que tengas la necesidad inminente de firmar te des cuenta que quizá ya no es tan conveniente.

Adquiere conciencia de lo que tienes. Haz un inventario de tu ropa, artículos y productos personales o de cualquier otra cosa que sea tu debilidad particular para que cuando veas algo que “necesitas comprar” recuerdes que tienes tres similares en casa.

Evita hacer caso a las palabras: barata, oferta, promoción…

Huye de cualquier ofrecimiento nuevo de crédito.

Haz un presupuesto donde asignes una cantidad fija y limitada a “gastos sin control”. El pretender que jamás vas a gastar en alguna compra “adictiva” es irreal, mejor trata de limitar el daño limitando la cantidad que puedes gastar.

Evita actividades que tengan el consumo como algo implícito. El pasear por el centro comercial “sin comprar” es peligroso y cruel.

Paga y cancela todas tus tarjetas de crédito menos una. No necesitas de ellas.

Si crees que tus problemas de consumo sean causados por algún otro tipo de problemas (personales, laborales, de pareja…) consulta a un especialista en resolución de adicciones lo antes posible.

La adicción a las deudas no solamente afecta tu salud mental, también perjudica las finanzas del hogar y podrías arrastrar a tu familia con tu problema. Recuerda que una deuda bien manejada y barata, será muy útil para crecer más rápido, pero mal administrada te podrá llevar a la quiebra.

 

 

 

Por: Alejandro Ledesma Solórzano | Fuente: yoinfluyo.com

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REDACCIÓN

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